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Autor Tema: Ivlak, el ultimo heroe... (III)  (Leído 2472 veces)
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Maldito Heroe
Tabernero
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Mensajes: 35


Levanten sus espadas y que retiemble el acero...

heroes_84@hotmail.com
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« : 23 de Febrero de 2006, 01:45:29 »

CAPITULO III

Por la tarde, Rafnar y yo, nos dispusimos a preparar nuestras cosas. Afile mi espada, además de la bodega de armerías tome un escudo más ligero y dos espadas cortas. También cambie mi armadura, por una un poco más resistente al acero.  Por su parte Rafnar se quedo maravillado con una espada que tenia grabados las insignias de la Orden de Plata.
  -Esa espada le perteneció a uno de los diez guerreros que alguna vez fueron parte de la Orden de Plata-dijo Karsten, gruñendo como siempre.
  -Y que fue de esa orden?- pregunte yo.
  -La mayoría murió y sus cenizas descansan en el Recinto Sagrado.
  -La mayoría dices??—pregunto Rafnar –Cuantos viven?
  -Solo dos, Yunker Espada Roja y Drako Dragón de Fuego. Bien ahora vayan a descansar, mañana partiremos al amanecer.

En la noche Rafnar y yo nos dirigimos a donde llevaban a los heridos, queríamos ayudar antes de partir. Posiblemente no volveríamos a casa. En el lugar todo era muy callado, muchos heridos no lograrían sobrevivir la noche, pensaba que si tendría que morir seria en el campo de batalla y no en una postrado en una cama.

Alguien golpeo la puerta y nos levantamos aturdidos:
  -Arriba, maldita sea, que hay que partir…-Era Karsten.

Nos apresuramos a cargar los caballos. Yunker y Morggesten hablaban sobre la ruta a seguir. Milo y Karsten llevaban todo el vino que podían cargar. Llegaron Hassler, Helfdane y Astur ya listos para el viaje. Del Palacio Real salio el Rey y hablo dirigiéndose a los guerreros que habríamos de rescatar  a la Princesa Valya:
  -Confío en ustedes, valientes guerreros, y les juro que si regresan con mi  hija, recibirán los más grandes  honores que ningún guerrero haya tenido.
  -Volveremos con su hija, y de paso con la cabeza del traidor de Drako y de Lord Kronn- dijo Milo.
  -Entonces que tengan suerte y espero recibirlos a todos nuevamente….

Se abrió el portón y emprendimos el viaje. Al frente iba Hassler de Littia, reconociendo el terreno. Me acerque a Yunker y Helfdane. Hablaban sobre los peligros que habríamos de sortear antes de llegar a la Fortaleza, donde reinaba Lord Kronn:
  -Debemos pasar por Las Montañas de Fuego si es que queremos llegar rápido…-dijo Helfdane
  -Así es,- contesto Yunker- después tomaremos una embarcación para llegar a las costas Muertas, entraremos a las cavernas de Boüros, cruzaremos el Bosque Negro y llegaremos a la Fortaleza…
  -Sencillo el viaje, pero antes de llegar a las costas Muertas deberemos enfrentar a los orcos y carroñeros de Las Montañas de Fuego, claro que si sobrevivimos, en las Costas Muertas nos esperaran los Guerreros  Ariox, y esos amigo son los mas feroces que yo he combatido.

Esos lugares de los que hablaban me daban miedo, nunca había estado allí y  no sabría que esperar.
Desde nuestra salida del Castillo nos acompaño una patrulla de veinte soldados hasta las colinas, ahí Yunker dio órdenes a uno de ellos:
  -De aquí en adelante avanzaremos solos, dile al Rey que mande emisarios al Norte y que pida ayuda a su primo el Barón  Morlor, y que tenga listo el ejército, si logramos el rescate, Lord Kronn moverá a su ejército también…

Y durante  días estuvimos cabalgando. Por las noches acampábamos y  cuando descansábamos Karsten y Milo siempre hablaban de antiguas guerras y batallas en las que ellos participaron. Rafnar y yo estábamos bastante aburridos. 

Después de varios días de viaje por fin llegamos a las Montañas de Fuego, donde según decían los veteranos del grupo habitaban orcos y carroñeros. Entramos por unos caminos bastante estrechos, rocas y cuevas se podían observar en las montañas. Llego Hassler, que siempre se mantenía adelante:
  -Hay rastros de carroñeros, hay que tener cuidado…

Sacamos nuestras armas y aceleramos el paso. Antes de salir de esos caminos nos atacaron. Uno de ellos se echo encima de mí, me derribo del caballo pero logre quitármelo de encima y destriparlo con mi espada. Astur logro atravesar a varios con sus flechas. Yunker y los demás no tuvieron problemas en acabar con algunos de ellos. No lograron hacernos mucho daño, cuando vieron a varios de sus compañeros muertos el resto salio huyendo.

Nos apresuramos y entramos a una caverna que estaba al final de esos rocosos caminos. Estaba oscuro y tenebroso. Hassler entro primero con una antorcha exploro los primeros metros:
  -Sin novedad, pero el camino es muy angosto, especial para los orcos, así que deberán dejar los caballos aquí.

Dejamos los caballos y tomamos las provisiones necesarias, por supuesto que Milo y Karsten tomaron el vino.  Seguimos avanzando hasta llegar a un río que corría por esas cavernas. Avanzábamos muy cautelosos, sabíamos que podríamos encontrarnos con orcos. Mas adelante Hassler nos detuvo:
  -Adelante esta la salida, es una puerta pero hay que abrirla.
  -Entonces apresurémonos…-dijo Morggesten.
  -No es tan simple amigo- Hassler.
  -Porque?? –pregunto Yunker.
  -Orcos.
  -Muchos? –Rafnar.
  -Unos veinte, pero estoy seguro que si hacemos ruido pronto estaremos rodeados de muchos de ellos…

Seguimos adelante y llegamos al lugar que Hassler nos había señalado, nos escondimos detrás de unas rocas y pudimos observar a los orcos que cuidaban esa puerta. Algunos estaban dormidos y se alimentaban. Helfdane ideo un plan:
  -Hay orcos dormidos, dos hombres podemos acabar con los despiertos, el mas ligero de nosotros puede correr sin armadura y abrir la puerta antes de que se despierten los demás.
  -Si, pero quien se atreverá a correr sin armadura en medio de esos orcos?-dijo Milo.
  -Ivlak es rápido- dijo Rafnar. Maldito Rafnar.

Me quite la armadura, y deje el escudo, avanzaría solo con mi espada. Delante de mí correrían Rafnar y Hassler para eliminar a los orcos despiertos. Astur con sus flechas mataría a los orcos que estaban un poco mas adelante.
  -Listo Ivlak? – pregunto Milo.
  -No, maldita sea porque yo-
  -Ja Ja Ja –rió Milo- ahora muchacho…

Me empujo y corrí, delante estaban Hassler y Helfdane, los orcos se sorprendieron y reaccionaron muy tarde, mis compañeros los atravesaron con sus espadas. Yo ya iba adelante y otros orcos trataron de detenerme pero las flechas de Astur los derribaron. El ruido y los gritos de los orcos hicieron que los demás despertaran. Yunker y los demás entraron en acción y pelearon. Yo tenia el camino libre solo dos orcos me podrían detenerme, pero no pudieron, los ataque ferozmente y de un golpe rompí las cadenas.

 Atrás de mí estaba la batalla, era bastante dura, los orcos aparecían por doquier. Regrese y luche contra ellos. Los hicimos retroceder y corrimos hacia la puerta, pero Astur había quedado rezagado. Tratamos de regresar pero no podíamos, eran demasiados orcos. Astur había disparado todas sus flechas y se defendía ahora con su espada corta. Antes de caer mato a varios de ellos.
  -Hay que regresar…-gritaban Rafnar.
  -Corre muchacho ya no hay nada que hacer…-dijo Morggesten.

Logramos salir de las cavernas, cansados y con algunos golpes dejamos atrás las Montañas de Fuego. Tomamos el camino nuevamente hasta llagar a las costas. Ahí tomaríamos una embarcación. Durante el viaje por el mar, Rafnar y yo estuvimos muy callados, la muerte de Astur nos puso tristes.

Después de dos días de viaje llegamos a tierra, a las Costas Muertas. Pudimos observar calaveras y huesos por la playa, además de banderas negras que eran los estandartes de los Guerreros Ariox.

Avanzamos y dos jinetes nos salieron al paso:
  -Extranjeros, a que han venido?
  -Mi nombre es Yunker Espada Roja y deseamos paras por sus tierras, nos dirigimos a la Fortaleza.
  -Antes deberán presentarse con nuestro Rey Venn Xir y pedir permiso.

Nos guiaron hasta un pequeño castillo rodeado de aldeas. Se abrieron las puertas del castillo y nos presentaron con Venn Xir:
  -Si quieren pasar por estas tierras deberán pagar tributo-dijo el rey
  -No poseemos oro o joyas,-dijo Yunker- vamos a la Fortaleza.
  -Si no pagan no pueden pasar-
  -No hay forma de pasar sin pagar??
  -Si, si alguno de ustedes derrota a mi mejor hombre pasaran libremente.
  -Y si no?
  -Todos morirán.

Yunker acepto el desafió, no teníamos opción. El Rey llamo su hombre que habría de combatir con alguno de nosotros.
  -Vormok…!!!!- grito el rey.

Y de una puerta salio el tal Vormok, era muy alto, vamos si Helfdane era alto, este tipo lo era aun más. Yunker desenvaino su espada y tomo el escudo, pero Helfdane lo detuvo:
  -Dejadme a mí…

Yunker retrocedió. Vormok y Helfdane caminaron al centro del patio. Se miraban fijamente a los ojos. Ambos sacaron sus espadas. Rafnar y yo estábamos nerviosos, sabíamos de la ferocidad de Helfdane, pero este Vormok parecía invencible.

Empezó la pelea. Vormok ataco primero, sus golpes eran duros e hicieron retroceder a nuestro amigo. Varios golpes de Vormok lograron destruir el escudo de Helfdane, pero este no mostraba temor alguno. Vormok seguía atacando y Helfdane solo se defendía. Se estaba volviendo lento y cansado, entonces Helfdane aprovecho eso y atacó, lanzo golpes a la cabeza que fueron detenidos por el escudo del rival, luego ataco abajo y logro herirlo en una pierna. Vormok cayó al suelo:
  -He vencido y con ello el derecho a pasar por estas tierras…-dijo Helfdane temerario.

El Rey acepto de mala gana pero cumpliría su palabra. Helfdane envaino su espada  y cuando le dio la espalda a Vormok este trato de atacarlo, pero el Helfdane el alto volvió a desenvainar rápidamente y con un golpe abrir el pecho de Vormok.

Nos apresuramos a pasar esas tierras, no deseábamos permanecer más tiempo ahí. Nos dirigimos a el Bosque Negro, donde se habríamos de sortear nuevos peligros…

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Los Heroes no morimos, nos reunimos en el infierno para la batalla final...
Salsbury Deth
Sabio
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El Enterrador

trompademier@hotmail.com
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« Respuesta #1 : 24 de Febrero de 2006, 05:57:04 »

Hey Heroe Maldito!!! yo le agregaria un poco mas de ambientacion al relato..."Después de varios días de viaje por fin llegamos a las Montañas de Fuego, donde según decían los veteranos del grupo habitaban orcos y carroñeros. Entramos por unos caminos bastante estrechos, rocas y cuevas se podían observar en las montañas."
Aqui mencionas una breve descripcion, quizas a mi me hubiese gustado un poco mas, explayate!!!...mira algo que sirve para darle realismo a los lugares es describir como se sienten los personajes en esos lares,ya sabes "..los senderos por los que pasabamos daban a un risco que nos obligaba muchas veces a bajar de caballo para tratar de pasarlos y no desviarnos demasiado, mientras observe el semblante de Ivlak algo palido", "la densa niebla hacia la vision dificil y los pisos parecian resbaladizos".
¿El camino solo es estrecho?¿No es oscuro o no tiene estalactitas?¿prenden alguna antorcha?, resbala, las paredes ¿tiene? ¿como son?..eso quizas le dara un poco de misterio, mientras vas adentrando a los lectores a tu mundo.

Saludos
Salsbury Deth
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?  y yo me hice cargo de ellos.
Huitzilopochtli
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« Respuesta #2 : 24 de Febrero de 2006, 09:27:54 »

Son buenas sugerencias, cierto, te sugiero que reveles el estado anímico de los personajes:
Helfdane, tirunfante y con toda ceremonia, envainó  su espada  y cuando le dió la espalda a Vormok éste, cobardemente, trató de atacarlo, pero Helfdane el alto volvió a desenvainar rápidamente y con un golpe abrió el pecho de Vormok, quien quedó inerte y sangrante en el suelo...
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